El Destierro su Peor Castigo nos lleva a reconocer que no importa cuánto control creamos poseer sobre nuestro destino, la vida nos puede acorralar de repente, nos puede dejar sin una salida favorable, especialmente cuando vivimos en el punto vulnerable por las demandas materiales de la sociedad y las aspiraciones de ir más allá del entorno que aprisiona los anhelos.