Allá, en la lejanía de aquella abandonada construcción, tabla tras tabla se podía escuchar que caían, martilleos repetidos, se podía atrapar el sonido de clavos cayendo sobre el cemento, un repetido goteo de agua, y por supuesto un llanto de mujer, que decía repetidamente " Por qué es pecado amarte?", esto se escuchaba a medianoche.