Cuando el Se?or escucha la voz de un ni?o que le pide con fe, que le permita ser un gran jugador de futbol (soccer) y ser a la vez, un predicador de su palabra; ?l le escucha, pero poni?ndole primero a prueba, su vocaci?n para ambas solicitudes. Su fe es el testimonio, de quienes creen en su palabra.